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Golpes de calor: cómo prevenirlos
5 de julio 2013
Si el invierno trae consigo gripes y enfermedades respiratorias, el verano y las temperaturas elevadas también conlleva riesgos sanitarios. El aumento de las temperaturas medias de las últimas décadas ha provocado olas de calor como la de 2003, que según los expertos mató a cerca de 70.000 personas en toda Europa. En España, aunque la población está mucho más acostumbrada a las temperaturas extremas, la cifra de fallecimientos atribuible a la ola de calor de 2003 fue de 6.500 personas. La mayoría de las víctimas eran personas de avanzada edad.

¿Qué es un golpe de calor?
El denominado golpe de calor no tiene nada que ver con un “desmayo” o lipotimia (desmayo provocado por una súbita bajada de tensión arterial) a causa del calor ambiental. Se conoce como golpe de calor al fallo de varios órganos internos provocado por el aumento excesivo de la temperatura corporal. La temperatura ideal del cuerpo humano es de alrededor de 37º C. Si esta supera los 40º C y nuestro organismo no es capaz de auto regular su temperatura, puede acabar provocando un fallo multiorgánico.
 
Habitualmente, el golpe de calor afecta principalmente a ancianos con alguna patología previa: el aumento de temperatura agrava los síntomas de dicha patología. Asimismo, los ancianos no suelen tener sensación de sed, por lo que no beben lo suficiente para hidratarse. Aunque los ancianos no son los únicos que pueden verse afectados por un golpe de calor: niños, enfermos, obesos o jóvenes que practican deporte en las horas más calurosas del día, sin entrenamiento previo o con un equipo inadecuado, también se arriesgan a sufrir un golpe de calor. La falta de entrenamiento previo hace que su organismo no esté acostumbrado a regular el exceso de calor, lo cual, combinado con el aumento de temperatura ambiental, puede acabar desencadenando un golpe de calor.
 
Consejos para evitar el golpe de calor:
· Evite exponerse al sol de forma prolongada, en especial durante las horas de más calor (desde mediodía hasta las cinco de la tarde). Recuerde que el concepto “bronceado seguro” es falso: toda exposición más o menos prolongada a los rayos solares supone un riesgo de desarrollar cáncer de piel a largo plazo.
 
· Si nota cansancio o mareo al tomar el sol, retírese a un lugar fresco y ventilado (a ser posible con aire acondicionado).
 
· Cúbrase cabeza, ojos y piel con sombrero y ropa de tejidos frescos que permitan la transpiración. Esto evitará tanto las quemaduras solares como posibles golpes de calor.
 
· Beba agua e hidrátese sin esperar a tener sed. Evite las comidas pesadas de difícil digestión. Evite también las bebidas alcohólicas y los refrescos azucarados.
 
· Ancianos y niños deben tomar precauciones especiales. Deben beber agua regularmente para hidratarse.
 
· Baje las persianas y evite que el sol entre directamente en casa.
 
Qué hacer si se produce un golpe de calor:
Los síntomas principales para identificar un golpe de calor son: calor, sequedad y piel roja, pulso acelerado, dolor de cabeza intenso, confusión, mareos, pérdida de consciencia. En algunos casos también pueden darse delirios o convulsiones.
 
· Coloque la persona afectada a la sobra o en un lugar lo más fresco posible, en posición horizontal con espalda recta y piernas levantadas para favorecer la circulación de la sangre. Si está inconsciente evite darle de beber, pues podría ahogarse. Humedezca el rostro con agua o con un paño húmedo.
 
· Busque atención médica de forma inmediata, en especial si la víctima padece alguna enfermedad cardíaca.



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